Fue seleccionada chilena durante diez años, hoy es entrenadora y estudia Medicina: “El colegio siempre confió en mí”

Begoña Estay (22) fue parte de la selección de patinaje artístico, compitió en Europa, Sudamericanos, Panamericanos y un Mundial, mientras completaba toda su etapa escolar en nuestro Colegio Mayor Tobalaba. “Estoy eternamente agradecida del colegio”, dice hoy la universitaria e instructora de nuevas deportistas. 

Begoña Estay (22) pasó toda su vida escolar en el Colegio Mayor Tobalaba: ingresó a kínder en 2009 y egresó de Cuarto Medio en 2021. Y fue precisamente durante esos años cuando construyó buena parte de una destacada trayectoria en el patinaje artístico. Tenía apenas ocho años cuando llegó a un recinto deportivo y vio por primera vez a un grupo de niñas sobre patines. “Quedé enamorada a primera vista”, recuerda. Aquella imagen terminó marcando su infancia y adolescencia: comenzó a practicar la disciplina y, desde los ocho hasta los 18 años, integró la selección chilena, combinando durante una década estudios, entrenamientos, viajes y competencias dentro y fuera del país.

Su trayectoria incluyó varios hitos. “Practiqué a nivel de alto rendimiento desde los ocho hasta los 18 años”, cuenta Begoña. En ese periodo alcanzó un séptimo lugar en Europa en 2016, se coronó campeona nacional en 2019 y participó en el Mundial de 2021. También clasificó a Sudamericanos, Panamericanos y distintas copas europeas, consiguiendo en varias oportunidades ubicarse dentro de los diez primeros lugares. “Fui seleccionada nacional desde los ocho hasta los 18 años”, destaca sobre una etapa que incluyó largas jornadas de entrenamiento y temporadas en las que incluso viajó durante meses a Italia para perfeccionarse.

Aquella carrera deportiva avanzó prácticamente en paralelo con su formación escolar. Desde sus primeras competencias hasta llegar a representar a Chile internacionalmente, Begoña seguía siendo alumna del Colegio Mayor Tobalaba. “Mis años escolares fueron también mis años más competitivos y de alto rendimiento en patinaje artístico”, cuenta. Buena parte de sus recuerdos de infancia y adolescencia quedaron así divididos entre salas de clases, pistas de patinaje y viajes para competir representando al país.

Compatibilizar ambas exigencias no siempre fue sencillo. Los viajes, concentraciones y campeonatos implicaban ausentarse de clases y buscar fórmulas para continuar avanzando académicamente. “Estoy eternamente agradecida con el Colegio Mayor Tobalaba”, afirma. “Muchas veces me iba a Italia a entrenar por meses y ellos siempre me apoyaron con las evaluaciones y las inasistencias. Siempre confiaron en mí”. Para Begoña, esa disposición resultó fundamental para poder mantener simultáneamente una exigente carrera deportiva y sus responsabilidades como estudiante.

Dentro de ese apoyo, recuerda especialmente a sus profesores. “Fueron un pilar fundamental”, señala. “Me apoyaban con distintos métodos de evaluación y justificaban mis inasistencias, tanto por los entrenamientos como por las competencias dentro y fuera del país”. El respaldo también aparecía entre sus propios compañeros: “Me mandaban la materia por WhatsApp y yo estudiaba de ahí”. A la distancia, Begoña valora aquella red que le permitió continuar avanzando académicamente incluso cuando el patinaje la llevaba a estar lejos de la sala de clases.

Y su siguiente decisión demostró que el deporte nunca significó dejar de lado los estudios. Tras egresar, Begoña ingresó a Medicina en la Universidad San Sebastián, donde actualmente cursa tercer año. “El colegio me entregó una base para la universidad muy buena”, sostiene. En esta nueva etapa volvió a encontrarse con altas exigencias académicas y obtuvo además una beca de excelencia académica, mientras comenzaba a construir una relación diferente con la disciplina que había ocupado buena parte de su vida.

Porque Begoña nunca se alejó realmente de los patines. Desde hace cinco años se desempeña como entrenadora del Club de Patinaje Artístico Puente Alto y hoy busca ayudar a otras niñas a recorrer un camino parecido al suyo. Ese trabajo la tiene actualmente en Amparo, São Paulo, Brasil, acompañando a sus deportistas en el Sudamericano de Naciones. “Mi objetivo como entrenadora es que mis niñas puedan cumplir sus objetivos deportivos y obtener altos puntajes en los elementos que realizan”, explica. Pero su función, asegura, excede lo técnico: “Quiero ser una fuente no solo de conocimiento, sino también de apoyo para su salud mental, acompañarlas y ayudarlas en todo el proceso de los nervios”.

Cuando mira hacia atrás, Begoña sitúa sus años en el Colegio Mayor Tobalaba como una parte importante de todo el recorrido que ha tenido. “Además de entregarme todos sus conocimientos teóricos para mi vida, hoy como estudiante universitaria, también me apoyó y respaldó en mis competencias internacionales”, afirma. Y desde Brasil resume lo que significó para ella aquella experiencia: “No es un colegio que solamente se enfoque en formar buenos estudiantes universitarios, sino que también se encarga de formar buenas personas y buenos ciudadanos. Es una comunidad que ayuda a que todos los estudiantes puedan cumplir sus sueños”.