Apareció con el rostro tapado y compartió un cuento: rectora Alejandra Rosales sorprendió a estudiantes en la actividad “Lector Misterioso”

La lúdica iniciativa, realizada este martes, combinó literatura, risas y una reflexión sobre los límites, los errores y el cariño incondicional. “Este tipo de acciones fortalecen los vínculos dentro de nuestra comunidad escolar”, consideró la máxima autoridad del colegio.

Una mañana marcada por la curiosidad y el entusiasmo vivieron este martes los estudiantes de Primeros Básicos durante una nueva jornada de “Lector Misterioso”. La actividad comenzó con el ingreso a la sala de una figura completamente cubierta, cuya identidad los niños y niñas debían intentar descubrir mientras formulaban distintas hipótesis. Tras varios minutos de expectación, el misterio fue revelado: bajo la manta se encontraba la propia rectora del colegio, Alejandra Rosales, quien llegó para compartir con ellos la lectura del cuento “¡No, David!”.

“Viví la jornada con mucha emoción y también con cierto nerviosismo positivo, porque como profesora me encanta el aula y hace ya un tiempo no tenía la experiencia de estar con los niños en la sala de clases en una actividad pedagógica”, comentó nuestra rectora.

El momento en que se descubrió su identidad provocó una reacción inmediata entre los estudiantes. “Hubo una sorpresa genuina que se transformó rápidamente en alegría y cercanía”, recordó ella, quien destacó especialmente la atención y la conexión emocional que demostraron los niños y niñas durante el relato.

A lo largo de la lectura, los cursos se sumaron con entusiasmo a las travesuras del protagonista, repitiendo a coro “¡No, David!” y riendo con cada una de sus ocurrencias. La elección del cuento, explicó la rectora, respondió a la posibilidad de abordar de forma sencilla experiencias habituales tanto en el hogar como en el colegio. “Es un texto que habla de los límites, los errores y el afecto incondicional. Los niños enfrentan normas, cometen errores y necesitan saber que, a pesar de todo, siguen siendo valorados y queridos”, señaló.

La historia permitió conversar sobre la importancia de comprender que las normas son formas de cuidado, que equivocarse forma parte del crecimiento y que siempre existe la posibilidad de reconocer los errores y reparar sus consecuencias. “El vínculo de confianza y afecto con los adultos es fundamental, porque es lo que les da seguridad para seguir intentándolo, incluso después de fallar”, sostuvo nuestra rectora. Al finalizar, los niños y niñas compartieron espontáneamente aquellas ocasiones en que sus padres les han dicho que “no”, dando paso a una conversación cargada de humor, experiencias cotidianas y aprendizajes.

La jornada concluyó con la entrega de dibujos, cartas y mensajes preparados por los propios estudiantes para la rectora, un gesto que la emocionó profundamente. “Esos gestos espontáneos son los que realmente quedan en el corazón y me confirman que este tipo de iniciativas fortalecen los vínculos dentro de nuestra comunidad escolar”, expresó ella, quien consideró que espacios como estos son una manera concreta de ejercer su liderazgo educativo. “Cuando los niños me reconocen como una figura presente, alguien que se sienta con ellos, que les lee un cuento o que conversa en el patio, entienden que el colegio es un lugar seguro, donde los adultos no solo están para evaluar o corregir, sino también para acompañar y escuchar”, estableció.